El desamor.

¿Qué tendrá esta persona que no tenga yo? ¿Por qué ya no me quiere? ¿Qué he hecho mal para que se aleje de mi?

«La culpa de todo es mía»

«Si yo fuera un poco más (o un poco menos)»

«Seguro que con esta persona es más feliz»

«Yo no se hacer feliz a nadie»

«Siempre me pasa lo mismo»

«Seguramente alguna tara tengo sino, no me lo explico»

 

¿Sigo?

¿Cuántas veces has estado en este batiburrillo mental? ¿Has sacado algo en claro?

Imagino que dolor. Y más preguntas que sólo han generado más sufrimiento.

Además de una necesidad de respuestas. Tu sabes que algunos interrogantes no tienen respuestas satisfactorias.

Respuestas que no sólo no van a curar nada sino que además terminaran por desarmarte un poco más.

Los grandes meditadores nos enseñan, precisamente, a dejar de lado todo este sufrimiento extra. No provocarnos más dolor del que ya sentimos.

 

Seguramente la clave está en no entrar a responder a todas esas preguntas.

Tarde o temprano llegarás a la conclusión de que ni mejor ni peor, únicos y diferentes. Que a nadie se le puede forzar a estar donde no quiere, no sabe o no puede.

Que a veces no necesitamos excusas para irnos. O que nos quedamos sin que sea lo que realmente queremos.

Que estadísticamente nadie puede tener la culpa de todo.

Que cambiar para complacer es otra forma de engaño. ¿Y cómo lo mantienes para siempre?

Que seguramente será feliz en muchos momentos con esa persona. Y que también lo fue contigo. Y viceversa. En esa inmensidad de felicidad también se acordará de ti. Tu también lo harás.

No, no tienes el don de hacer feliz a nadie. Solo puedes hacerlo contigo. Puedes estar junto, ayudar, hacer reír, pero no. No puedes hacer feliz a, sino ser feliz con.

Sabiendo que eso es personal e intransferible. Que dice más de las capacidades de la otra persona que de las tuyas.

Y por último SI.

Seguramente tienes alguna «tara». Con suerte tendrás varias, a cual más interesante, que junto a todo tu conjunto te va a hacer como eres.

 

Cuando sientes el dolor del desamor pretendes encontrar explicaciones racionales.

Negociamos, luchamos, negamos, insistimos, nos castigamos, nos explicamos.

 

Te propongo:

  • Aceptar lo que ocurre.
  • Dejar ir lo que fue.
  • Abrazar el cambio, con el miedo, el desconcierto y el dolor. Pero también con la posibilidad que este supone.

 

¿Lo intentamos?

 

 

 

 

 

 

 

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